Domingo, 10 de Mayo de 2009 18:31

La mayor parte de las cosas interesantes de un viaje son las que no planificas.
Así nos pasó con Nozomi, un artista japonés que actuaba aquella tarde de abril para una muchedumbre dividida entre la belleza de las flores del cerezo y su intensa performance.
Enseguida nos llamó la atención que un grupo numeroso de japoneses pasara por alto la puesta de sol sobre un mar de cerezos y se entregaran al arte de algún artista ambulante, así que nos acercamos a ver qué ocurría. Recuerdo que llevaba la cámara de vídeo bien sujeta a mi mano derecha y como la solté despacio en uno de los bolsillos de mi pantalón para coger mi cámara y tirar la foto que ahora acompaña a estas letras.
Lo normal hubiera sido que grabara lo que hacía pero estaba tan inmerso que sólo cuando terminó fui consciente de que para eso me había traído la cámara de vídeo al viaje.
En fin, el otro día, catalogando las fotos del viaje encontré una de las que hice esa misma tarde en la que se podía ver en un pequeño marco que apoyaba en el suelo su página web, es así como descubrí su nombre, Nozomi, y lo que me ayudó a encontrar el vídeo que sigue a este párrafo con su obra Robot History 2, justo la historia que vi cerca de Gion, en Kyoto, la tarde del 8 de abril de 2009.

