Jueves, 06 de Mayo de 2010 10:54
Cumpleaños a parte, suelo recordar todo lo que te rodea o rodeaba. Una no sabe ya como usar los tiempos verbales. Sólo sé que si cierro los ojos puedo oler la colonia dulzona que usas o usabas, de nuevo mis problemas para conjugar, sentir tu caminar descalzo sobre la alfombra del salón o verte de reojo con las piernas entre cruzadas, leyendo un cómic en la cama.
Así que ni se te ocurra pensar que no me he acordado hoy de ti por el simple hecho de que no te lo haya dicho, de que no descuelgue el teléfono para recordártelo o no derrame más lágrimas de lo habitual.
Tú, maldito hijo de puta egocéntrico.


