Lunes, 23 de Junio de 2008 12:46
– Hola Bleu.– Hola Lucía.
– ¿Te importa si me siento?
– No, claro que no. Espera, quito esto.
– ¿Qué es eso que lees?
– ¿Esto?, es el señor de las moscas. Me lo he bajado y lo he impreso. Está un poco cutre así en folios.
– Ya veo..., ¿y qué tal?
– Bien..., creo.
– Jaja, ¿eso crees?
– Sí..., está bien..., de momento.
– De momento... Oye, ¿de dónde viene lo de Bleu?, es que me muero de curiosidad, es un poco raro, ¿no?
– No es nada especial..., un apodo, por el pelo, ya sabes.
– ¿Por el tinte? ¿Siempre lo llevas así? ¿Pregunto mucho, no?
– Por el tinte, sí siempre lo llevo así y un poco sí que preguntas, la verdad.
– No me gusta quedarme con la curiosidad.
– Ya veo.
– ¿Por qué azul? ¿Por qué ese color para teñirte?
– No te mola el azul ¿eh?
– ¡No!, claro que me gusta, es sólo que es raro, ¿no?
– Y ahora me llamas raro. No te mola mi pelo y ahora me llamas raro. ¿Qué va a ser lo próximo?
– ¡Que sí me gusta! ¿Me lo dices o no?
– No es nada sólo que una vez leí que el morado era un color espiritual, por eso.
– La verdad es que pareces un chico peculiar, sí.
– ¿Ahora me hablas con eufemismos?
– No, no. Es lo que pienso, en serio... Pero no entiendo, ¿entonces por qué te tiñes de azul?
– Porque odio el morado.

